EL HOTEL PALACE DA VIDA A DIANA, UN GRAN JARDÍN ROMÁNTICO EN SU AZOTEA


EL HOTEL PALACE DA VIDA A DIANA, UN GRAN JARDÍN ROMÁNTICO EN SU AZOTEA

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El Palace ha elevado el Jardín Diana a su azotea. De un puro estilo clásico, romántico y noucentista con más de cincuenta especies vegetales, pérgolas, fuentes, paseos, estanques y piscina. Inspirado en los cromatismos y atmósferas del cuadro de Ramón Casas, Interior al aire libre, y en el jardín de la Casa Cambó. Frances Cambó fue impulsor e inversor del Hotel Ritz de Barcelona. El jardín Diana es un homenaje a Barcelona recreando sus jardines más bellos.

El Jardín Diana embellece la azotea del Palace Barcelona. Ideado como un paseo para gozar de los sentidos, tiene una vista panorámica de 360 grados del perfil de Barcelona y de sus edificios más emblemáticos. Perfumes, luces, aires y colores forman una atalaya sensual. Y un telescopio que permite ver los últimos detalles de la cercana Sagrada Familia.

Su murmullo de aguas brota de la Fuente de los Lirios de agua y de la Fuente de los nenúfares. Entre esos flujos románticos, la piscina se inspira en los baños romanos existentes en el hotel. Todo lo resguarda un macizo arbustivo de tenues gamas azules, verdes y grises. Y su paseo floral discurre bajo las pérgolas Putxet, Glicinias, Sagrada Familia y Ciutadella. Son rincones intimistas entre rosaledas, jazmines, azahares y flora aromática común del Mediterráneo.

La Pergola Ciutadella acoge plantas clásicas del Noucentisme, una colección de cítricos, el cultivo de orquídeas del hotel y frutales exóticos. Envuelto por la fragancia de naranjos, cerca se encuentra el Huerto mediterráneo, donde crecen hortalizas y especies para la cocina con variedades autóctonas que se habían perdido. Y el Jardín de los sentidos se dedica a plantas aromáticas y culinarias.

El Winter Garden es un jardín de interior con muebles de fundición recreando diseños antiguos junto a butacas de bambú de los inicios del hotel. Las persianas alicantinas, típicas de los patios del Eixample, son del mismo tono tenue que los toldos. Las farolas y lámparas de estos rincones propicios a la ensoñación son de fundición imitando las de los bulevares más elegantes de la ciudad. Luces invisibles entre la vegetación emanan calidez y su color evoca el de la luz de gas.

Con cerámica tradicional en balaustradas y pavimentos, las macetas son obra del último artesano que trabaja como antes, Jaume Marcó de Quart, que les ha añadido el logotipo del faisán del hotel. Aguas y luces son inteligentes que aseguran la eficiencia en el consumo de agua y electricidad. Idéntico criterio sostenible se aplica a tierras, sustratos y abonos. Las pantallas sónicas y visuales se han hecho con laureles perfumados de hoja perenne y árboles de alcanfor.
El Jardín Diana marca un hito en la historia de la jardinería barcelonesa. Radicalmente distinto al concepto de terraza de hotel, es botánico y mágico. Su sensualidad hechiza y la brisa marina esparce su embrujo. Con vistas únicas de la ciudad, y con toda la historia y estilo exquisito del Palace Barcelona.

Los autores del proyecto son: Joan Valls, director del Palace Barcelona. Josep Boncompte, arquitecto. Antoni Falcón, paisajista y maestro jardinero.