En Atípic Espai Gastronòmic la cocina catalana de puchero se equilibra con los más asimétricos sabores del mundo


Fotografía: Bacalao con salsa de espárragos

Su cocina aplicada a la música es un barroco elegante, nada manierista: sinfonía de sabores en un equilibrio intuitivo que, de tan perfecto, parece matemático.

No fueron conscientes Xavi Viamonte y Jauma Burrell de lo que estaban creando, fue una corazonada: combinar la patisserie más delicada con la esencia salada del mar y de la tierra. Condimentos que no se adivinan, texturas en apariencia simples, retrogustos y emociones que retrotraen a una infancia feliz. El resultado de toda esta alquimia se llama Atípic: un espacio gastronómico que te sorprende en plena Nacional-II, entre Sant Pol y Pineda de Mar.

Ellos lo definen como “la cocina de la abuela con mucho rock and roll”: los gustos de siempre elaborados a fuego lento con un twist contemporáneo. Sus más emblemáticas creaciones llevan apellidos dulces que no son postres: el atún se viste de sobado pasiego, el cangrejo se enfunda en un bao o panecillo de hoja de loto, el croissant trufado con tartar de salmón y la tortilla de patatas, con su pan tumaca y ensalada, se desparrama en un tierno coulant. Nada nuevo, dicen los cocineros, “aunque en el imaginario colectivo asociemos el dulce a la repostería, la cocina tradicional, los guisos más ancestrales, se han endulzado y han rebajado su acidez a base de chocolate, azúcar o fermentación de bebidas alcohólicas, para potenciar el sabor”. Y de nuevo un canto a la infancia en los postres, delicias prohibidas para mayores como la Pantera Rosa o el Snicker de tofe y cacahuete.

Fotografía: Bollo preñao de pollo a l’ast 

Forman un tándem perfecto, y eso sí lo sabían: Jaume aporta su bagaje de puchero (de familia le viene, dos abuelas cocineras) y Xavi añade innovación contemporánea sobre una base sólida y también familiar (es hijo de un conocido cocinero y restaurador de Calella), aunque ambos pasaron por escuela y stages en restaurantes con estrella/s Michelín. Pese a su juventud, Xavi viene ya de cocinas de altura: Aponiente de Ángel León, el Bohío de Pepe Rodríguez o El Celler de los hermanos Roca, y durante cinco años fue jefe de partida en diferentes cocinas de Paco Morales (Valencia-Menorca-Madrid-Singapur-Córdoba). Jaume empezó en Lluçanès, el estrellado restaurante de la Barceloneta, desde donde, carretera y manta, ha conducido un food truck y se ha batido “como mercenario” en cocinas de hotel entre el Maresme y la Costa Brava. 
Y así, hasta que hace tres años el destino los coloca frente a frente y llegan, hace ahora 13 meses, a la cocina de Atípic Espai Gastronòmic; un proyecto pensado por Nuria y Pere, sus propietarios, para estos dos cocineros amigos, camaradas cómplices (“ninguno de los dos somos el chef del otro, aquí no hay jerarquías”), entregados con pasión en el menú diario, que les permite poner un sello de autor a sus platos.


Fotografía: ‘Nuestro bikini trufado’  

Su inspiración es mejorar, “en cocina todo está inventado, y nadie ha superado aún la emoción de El Bulli, de modo que para crear hay que intentar hacerlo mejor y nunca copiar”. El ingrediente básico de su gastronomía es la patata, que por su versatilidad admite fundir dulce, salado, amargo, picante… Emociones complejas, en perfecto equilibrio, con un sentido y directas al paladar.
Conoce la carta: https://atipicespaigastronomic.com/qr/
📍 Atípic – Espai Gastronòmic, Carrer de Sant Jaume, 313, 08370 Calella, Barcelona


Fotografía: Roll de gamba gamberra

Fotografía: Carpaccio de ternera 

Fotografía: Nuestra versión de ‘coca de recapte’