MAÑANA QUIEN SABE: UNA FAMILIA ENCONTRADA EN AFRICA de LISA LOVATT-SMITH


9788416142149

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MAÑANA QUIEN SABE: UNA FAMILIA ENCONTRADA EN AFRICA (En papel)

LISA LOVATT-SMITH , TURNER, 2015
ISBN 9788416142149

Datos del libro
Nº de páginas: 312 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: TURNER
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788416142149
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Lisa Lovatt-Smith había alcanzado una vida privilegiada como editora de moda en «Vogue». Pero entonces emprendió un viaje que acabó cambiándoles la vida. Llegaron a Ghana como cooperantes, y lo que vieron allí alteró para siempre sus prioridades vitales. Unos meses después se fue a vivir a África.

Lisa Lovatt-Smith: del glamour de las revistas a crear un orfanato en Ghana

Lisa Lovatt-Smith parecía tenerlo todo. Su vida como directora de la edición británica de Vogue la llevaba a codearse con lo más glamuroso del mundo de la moda así como con personalidades de la cultura y aristócratas. Un buen día decidió dejar las fiestas con famosos, las cenas en restaurantes de lujo, su preciosa mansión y un sueldo explosivo para viajar a África y dedicarse a cuidar niños huérfanos en Ghana. Nacida en Barcelona y de padres ingleses, a los 19 años ya era la encargada de la edición gráfica de Vogue, pero no acababa de encontrarse a gusto en Inglaterra. “Conecté cero con los ingleses. Nadie me silbaba o me decía piropos por la calle; todos en su casa, tan fríos… Tenía tres amigos y los tres eran peruanos. Por las noches cantaba y bailaba en un bar de travestidos del Soho”. Tomó la decisión de marcharse a Italia para escribir un libro sobre el artista Fornasetti, y aprovechó para abrir una galería de arte en Milán, coincidiendo con el periodo dorado del diseño milanés. “Había presentado la renuncia a Vogue como ocho veces, pero cada vez me doblaban el sueldo y me quitaban días de trabajo, con lo cual no me podía negar. Pero al final me fui”.

 

Durante dos años trabajó asesorando a empresas de moda y conociendo a lo mejor de la sociedad italiana. Hasta que con 22 años, decidió aceptar la oferta de dirigir Vogue España y tener 11 personas a su cargo. Dos años después, le tocó el turno a París  donde Vogue le encargó la corresponsalía de todas las ediciones europeas. Se quedó ocho años codeándose con las estrellas de cine, y asistiendo a fastuosas recepciones. “En París mi vida alcanzó el máximo punto de glamour. Sin embargo, yo siempre elegía, ante cualquier disyuntiva, el camino de menor prestigio y menos dinero”. Pero su vida discurriendo en el corazón de la elegancia y la exquisitez, iba a contracorriente de su propia naturaleza y decidió hacer un nuevo cambio de rumbo dejando la revista para escribir (ha publicado una docena de libros).

 

De regreso a España, se instaló en el campo, buscando la sencillez de la vida, rodeada de silencio y de naturaleza, si bién de vez en cuando viajaba a las grandes ciudades europeas y aceptaba encargos como posar para Cartier-Bresson, trabajar como traductora de la gira italiana de Tina Turner, ver a amigos y conocidos como Catherine Deneuve, Giorgio Armani o Gianni Versace, Mick Jagger o Isabel Adjani… Y entonces ocurrió. Con 35 años, en la cima de su carrera, Lisa lo abandonó todo.

 

En 2002 su hija adoptiva le pidió conocer el continente africano y, juntas, se lanzaron a un viaje como voluntarias en un orfanato en Ghana. Fue el gran catalizador. El shock de ver las condiciones en que vivían los niños -sin higiene, desnutridos, sin educación, sin cariño-, fue tal que Lisa tomó la decisión más importante de su vida. “Me di cuenta de que ESA era mi vida”. Por fin, todas las piezas del puzle encajaban, aunque también exigían darle la vuelta entera a su glamurosa existencia. “Dos semanas después de volver de África lo vendí todo, corté todos los vínculos emocionales y regresé a Ghana para abrir un orfanato”.

 

Desde entonces, Lisa vive en Ghana una segunda vida en las antípodas de la anterior. Fundó una pequeña ONG, Orphanaid Africa, con la que acoge anualmente a más de medio centenar de niños huérfanos y abandonados en Ghana, el 30% de ellos con sida. Algunos han sido esclavos domésticos, vendedores ambulantes o niños soldados, y muchas de las niñas han sido violadas o han sufrido abusos.

 

Lisa consigue antirretrovirales del fondo mundial Global Sound, les proporciona comida, un hogar, educación, juegos y, sobre todo, amor. Además apoya a las familias, comunidades y organizaciones involucradas en el cuidado de los niños. La fuerza arrolladora de esta mujer ha arrastrado a parte de su antiguo universo y hoy su ONG cuenta con embajadoras como Victoria Abril o Blanca Li.

 

www.oafrica.org