GOYA 2026: Cuando la piel se convierte en protagonista

GOYA 2026: LA PIEL COMO PROTAGONISTA PRINCIPAL

La última edición de los Premios Goya dejó un elemento inusual bajo todos los reflectores: la piel. Más allá de los atuendos y los emotivos discursos, fueron los rostros de Susana Abaitua, Victoria Luengo, Ana Jara e Irene Escolar los que brillaron con un aspecto natural, fresco y genuino, marcando una diferencia notable. Esta impecable apariencia es resultado directo del trabajo de Jenifer Alonso, facialista de cabecera de estas actrices, quien diseñó un cuidado personalizado para potenciar la salud y luminosidad de sus pieles.


Jenifer Alonso

Para Jenifer Alonso, el éxito visible empieza mucho antes de la gran noche. Su método parte de un análisis exhaustivo y detallado que incluye lectura del tejido cutáneo, estudio de inflamaciones, evaluación del sistema vascular, consideración del momento hormonal y revisión del nivel de estrés. Según Alonso, la piel responde como un órgano vivo y dinámico, lo que exige comprender su estado profundamente antes de aplicar cualquier tratamiento. «Si no conocemos lo que está sucediendo, cualquier solución será solamente superficial», asegura.


Victoria Luengo

La singularidad del enfoque de Alonso radica en su rechazo a los protocolos estándar. Cada tratamiento es diseñado a medida y se combina con técnicas manuales avanzadas de regulación e integración tisular. Su propósito principal es garantizar que la piel esté equilibrada, sin inflamaciones y completamente receptiva para la posterior aplicación del maquillaje. De hecho, defiende una fórmula que llama «el combo perfecto»: cuando la piel ha sido bien tratada, ni el maquillaje ni la peluquería necesitan corregir, simplemente se integran para realzar.



Ana Jara y Jenifer Alonso

Más allá del impacto visual en la alfombra roja, hubo un gesto que remarcó esta nueva visión de belleza: varias actrices posaron libres de maquillaje ante las cámaras, mostrando una piel desnuda y cuidada con total confianza. Este gesto, respaldado por el trabajo artesanal de Jenifer Alonso, apuntó hacia una tendencia que cobra fuerza en 2026: menos artificio y una decidida exaltación de la belleza auténtica y natural.


Susana Abaitua

En una industria marcada por resultados inmediatos y rostros extremadamente maquillados, Alonso apuesta por el facialismo como un arte lento pero duradero. Tras esta edición de los Goya, los resultados hablan por sí mismos: no eran simples rostros maquillados los que desfilaban en la alfombra roja; eran pieles perfectamente sanas, trabajadas desde su esencia natural. Así se consagra un nuevo paradigma: la verdadera preparación para destacar entre las estrellas comienza mucho antes de que se enciendan las luces del espectáculo.

Fotos Carlos Vallajero